29 setiembre 2006

Apuntes Reunión 28 de Septiembre: El Diezmo


Hablamos sobre el DIEZMO.

Cuando la iglesia tiene problemas financieros hemos recibido una carta o nos han hecho una admonición sobre la necesidad y obligatoriedad de diezmar, utilizando el siguiente pasaje, todo un clásico: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” (Mal. 3:8-9)

En otras palabras, no han llamado rateros, choros, ladrones, manilargas. ¿Con buena o mala intención? Sin embargo, ¿somos ladrones si no diezmamos?

La iglesia evangélica suele pedir a sus feligreses que diezmen de todos los ingresos que tengan. Los que enseñan que los cristianos debemos diezmar se pueden agrupar en dos partes:

1.- Los que dicen que la Ley Mosáica es válida en partes o que sus principios son válidos hoy

2.- Los que dicen que el diezmo es anterior a la Ley, parte del pacto de Dios con Abraham, y que este pacto es válido para la iglesia. En otras palabras, como Abraham diezmó, entonces nosotros también.


Caso Abraham

Para indagar, debemos leer primero Génesis 14. Cuatro reyes saquearon varias ciudades, entre ellas Sodoma y Gomorra, adjudicándose gran cantidad de bienes y personas (futuros esclavos, entre ellos estaba Lot). Abraham junto a 318 de sus criados los siguieron, derrotándolos y capturando todo el botín. Al volver, entregó el diez por ciento de lo recuperado a Melquisedec y le devolvió lo demás al rey de Sodoma. (Tengamos presente que el diezmo era una práctica extendida en babilonios, persas y otros pueblos de la zona)

Puntos importantes a considerar:

1.- Los bienes o “botín”, no eran propiedad de Abraham, sino del rey de Sodoma y de los otros reyes. En otras palabras, Abraham diezmó de lo que no era suyo, pero nosotros diezmamos hoy de lo nuestro.

2.- Abraham lo entregó todo. Sólo se quedó con lo necesario para el alimento y una especie de retribución para tres de sus hombres. ¿Entregamos todo a la hora de dar? No.

Podemos decir entonces que este evento es circunstancial, y que no puede considerarse como una regla “universal”.


Caso Jacob

Jacob también mencionó el diezmo (Gen. 28:20-28), sin embargo es una escena típica de Jacob: “Dios, si me beneficias y me prosperas, entonces te diezmaré”. De aquí no podemos aprender gran cosa, salvo el que nosotros queremos condicionar de la misma forma a Dios.


Caso Ley de Moisés

El diezmo de Moisés era específicamente agrícola y ganadero (Lv. 27:30-32) y absolutamente obligatorio. No se mencionan otras actividades. El centro era el décimo de las semillas y de los frutos de la tierra. Si uno quería rescatar el diezmo (unos creen que se refiere a pagar en efectivo, otros al hecho de usar el diezmo hoy y devolverlo tiempo después) tenía que añadir el 20% del valor. Si se tenía menos de 10 animales, no había la obligación de diezmar y además no había redención de animales. Sin embargo, hubo adaptaciones a la ley (Deut. 14:24-26) antes de entrar a la tierra prometida, a punto de pasar de la vida nómada a la vida sedentaria: podemos dar el diezmo en dinero y gastarlo en actitud de regocijo. Se consideraba el diezmo en formato anual, y el séptimo año no se diezmaba. Es importante recalcar que sólo se entregaba el diezmo a los levitas porque ellos no heredaron la tierra y que el diezmo mosáico posee una importante orientación hacia los pobres.

¿Para qué era el diezmo?

1.- Para sostén de los levitas (Num. 18:21-24)

2.- Para ser consumido (redimido) en Jerusalén (Deut. 14:22-26)

3.- Para los menesterosos (Deut. 14:28,29; 26:12-13)

¿Es para estos propósitos hoy?


Caso Nuevo Testamento

En ninguna de las cuatro veces que el diezmo aparece en el N.T (Mt. 23:23, Lc. 11:42; 18:12; Heb. 7:2-9) se nos enseña a guiarnos por esa medida. Jesús no pidió diezmos (porque sabía que no podía hacerlo), Juan el Bautista, levita, tampoco, y mucho menos Pablo (que era benjamita). Se nos dice, además, que “cualquiera que guarda toda la ley pero ofende en un solo punto se ha hecho culpable de todo” (Sgo. 2:10) por lo que no podemos escoger qué parte de la ley tomar como válida y qué parte rechazar. Además, la ley ya no es válida (Heb. 8:13; Gal. 4:21-26; 2Cor. 3:4-18) por lo que normas como el seguir el sábado, y el diezmo, ya no están vigentes. La iglesia primitiva parece que entendió claramente el mensaje, porque ellos nunca diezmaban y se mantenía con contribuciones voluntarias.

¿Eso significa que no debemos dar nada a la iglesia?

No, porque hay una nueva manera de dar: el modelo de Cristo que se entregó completamente y sin reservas, hasta la muerte. ¿Nos entregamos como Él? ¿Damos como Él? En Hechos se ve hasta qué nivel era la entrega de los conversos (los primeros capítulos son categóricos). Además, tengamos en cuenta que los creyentes dedicados a tiempo completo merecen ser sostenidos (1Cor. 9:9; 1Tim. 5:17-18).

Cuando había que dar, ¿Pabló dijo que estaban los creyentes robando a Dios, como nos dicen ahora? No, él habla del dador alegre y que cada uno dé como propuso (2Cor. 9:6-15), o sea, no hay una regla de cantidad de nuestro “dar”. Para ver cómo daba la iglesia del tiempo paulino sus ofrendas –porque las daban y en forma generosa-, leamos 2Cor. 8 y 9). ¿Algún porcentaje que se mande? Ninguno.

Alguien preguntó: ¿Y debemos dar nuestra ofrenda a nuestra iglesia local necesariamente? La respuesta es sí, porque si es que allí alguien se dedica a tiempo completo a ministrar, nuestra labor es sostenerlo. ¿Podemos ofrendar para otras causas? Por supuesto, los Corintios y macedonios ofrendaron para paliar el hambre de los hermanos de Jerusalén.

¿Qué podemos concluir entonces?

1.- El diezmo ya no es válido. Por lo tanto, no tenemos la obligación de darlo.

2.- Sin embargo, el modelo de entrega en la actualidad es Cristo, que se dio hasta la muerte. ¿Damos hasta ese extremo?

3.- Teniendo presente el modelo de Cristo debemos proponernos dar algo, con alegría y no por compromiso o porque tengo que hacerlo. Consideremos el ejemplo de la iglesia primitiva.

4.- Hay que proveer para las necesidades de quien ministra a tiempo completo en nuestra comunidad, pero nada nos limita para dar para otras causas. No hay “topes” o “porcentajes” en nuestra entrega. Podemos dar el 5%, 10%, 20% o lo que nuestro corazón desee, todo a la iglesia pero no necesariamente (pero siempre dando algo a la comunidad a la que pertenecemos).

Si he olvidado algo, menciónenlo por favor,

Saludos,

2 comentarios:

Carlitos on 2:51 a. m. dijo...

Con todo el respeto que Ud se merece como hermano terrenal mio, creo que los "espejismos" de la confusion humana tienen un poco mareado el concepto que tienes de la Religion Catolica o de La Religion en si.

Solamente ofresco una reflexion.

http://el-derecho-a-pensar.blogspot.com/2006/09/i-just-know-that-i-know-nothing.html#links

Carlitos

Anónimo dijo...

Hola!
Me gusta mucho el estudio que haces de los casos del AT y NT para evaluar la cuestión del diezmo. Yo es que nunca he llegado a entender como Jesús vino para que la ley se cumpliese ("ni una tilde pasará" y "os fue dicho:.."), pero muchas cosas del viejo pacto quedan fuera.
Creo que el alma del diezmo, más que porcentajes, es el hecho de reconocer que todo lo que tenemos le pertenece a Dios, y aún más si le hemos entregado neustra propia vida, es decir lo que somos y lo que tenemos es de Dios. Supongo que a eso se le llamará ofrenda, aunque a mi ofrenda me suena, a dar de lo que me sobre (debe ser algo cultural).
Y sólo una opinión muy personal en cuanto al versículo de Malaquías, no creo que nos debamos sentir insultados cuando se lee eso desde púlpito, cada uno tiene su compromiso con Dios de dar cómo, cuándo y dónde, con alegría y sencillez de corazón. Supongo que deberíamos sentir que le estamos robando, cuando no damos lo que nos propusimos en nuestro corazón.

Sandra T.

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