13 diciembre 2006

Resumen Reunión 07 Diciembre


Algunas ideas sobre el cristianismo y la economía

Vimos la semana pasada que la idea primigenia de la economía tiene dos elementos fundamentales: Primero, las NECESIDADES; segundo, los SATISFACTORES, donde todas las necesidades de las personas son cubiertas por los satisfactores, que son bienes materiales e inmateriales. Sin embargo, hay un pequeño problema: la escasez. ¿Qué implica eso? Que no tenemos los suficientes satisfactores para cubrir todas las necesidades. Inclusive, podemos decir –por facilidad matemática- que las necesidades son muy grandes, infinitas, y que los satisfactores no tanto así. El estudio de cómo hacemos para equilibrar, para “administrar” este desbalance, es la economía.

¿Dónde entra la doctrina cristiana aquí? A mi entender, ella puede reflexionar en el tema del egoísmo humano, el materialismo y las infinitas necesidades. Al mismo tiempo, en tratar de definir, teniendo en cuenta el amor al prójimo y la mayordomía del hombre, las necesidades fundamentales del hombre, y los satisfactores fundamentales del hombre, considerando que ambos son elementos dinámicos debido a factores como el incremento de la productividad y la tecnología. ¿Alimento, vestido, vivienda, educación, agua, servicios básicos? Una veta gigante de reflexión y acción se detecta aquí.

Esta interacción necesidades-satisfactores requiere la producción de estos últimos mediante la actividad económica. La organización de la actividad económica se hace mediante los sistemas económicos, que organizan la forma de producción de los satisfactores, y la distribución de éstos hacia las necesidades. A través de la historia, hemos tenido el sistema primitivo de recolección, el comunismo primitivo, el esclavismo, el feudalismo, el sistema de libre mercado, el socialismo, y mezclas entre los anteriores. No podemos determinar la tendencia hacia el futuro de los sistemas, es algo difícil de predecir.

Otra vez, ¿dónde entra la doctrina, la reflexión cristiana aquí? Obviamente no es en la creación de sistemas económicos (Dios a través de la Biblia no lo hace, asume el sistema esclavista), sino que, a mi entender, debe encaminarse a la exigencia de la justicia en los sistemas. Aquí hay MUCHO que decir, sobre la brecha cada vez más amplia entre ricos y pobres, sobre la pobreza en sí, sobre los temas salariales, los lobbys económicos, la privatización de bienes naturales, las patentes, en fin, una lista enorme de cosas.

En este punto nos quedamos la semana pasada, y avanzaremos un poco más la siguiente reunión.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Abel, no sabes como me gustaria estar un "poco" más cerca :) para asistir a vuestras interesantes charlas.
Esto es un tema que me apasiona.
Es cierto que el Señor no nos puso para establecer un "sistema economico", el tema del esclavismo es buen ejemplo, pero ciertamente el cristianismo ha tenido impacto en los sistemas económicos, tambien en el esclavismo y su extinción.
En cualquier caso, como cristianos vivimos en un contexto económico, y creo que el mismo está cambiando de una forma deslumbrante, también creo que los cristianos tenemos mucho, muchisimo que decir,
Hay dos conceptos que me parecen especialmente estimulantes:
1. La economia de la atención
2. La economia de la abundancia

Te dejo unos cuantos enlaces muy enriquecedores, y así participo en la "conversación" en la distancia :)

Un abrazo fraterno


Economia de la atención
dentro hay un ensayo sobre el tema de "lectura imprescindible" este, es largo pero te aseguro que mágnifico, y este de Pepe Cervera

Economía de la abundancia de Juan Urrutia
, también Anderson, Long Tail, y economía de la abundancia, y sobre Croatan de David de Ugarte

Abel on 8:56 p. m. dijo...

¡Gracias!! Los reviso y de seguro hablaremos sobre ellos....

Saludos para ti.

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