15 febrero 2007

Balance de nuestra perspectiva de la psicología

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Dr. Ron Newman

La controversia y la incomprensión siguen existiendo en el cuerpo de Cristo alrededor del tema de cómo abordar la disciplina de la psicología. Algunas personas afirman que no se puede ser cristiano y psicólogo a la vez. Otros dicen que la psicología es la ciencia del comportamiento humano y que en realidad sí es parte de la creación de Dios y que por ende, su estudio es importante. ¿Cómo abordamos este tema sin comprometer nuestra fe?

Permítame hablarle de cuando un miembro de la iglesia se le acerca después del servicio del domingo y le dice que su hijo de 20 años se está «portando raro» en la casa, aparentemente como respuesta a voces que él (y sólo él) escucha. Esta persona, según le ha informado, también tuvo un tío a quien le diagnosticaron esquizofrenia hace muchos años y se suicidó. Este miembro de la iglesia quiere su ayuda para que usted ministre a su hijo. Otro miembro de tu iglesia se le acerca y le confiesa que ha tenido una aventura amorosa con otra mujer, y que su esposa al enterarse, lo dejó. Quiere que lo aconseje con la esperanza de una reconciliación con ella.

¿Cómo trata estas situaciones? Cada día, los pastores y líderes de la iglesia se enfrentan con la pregunta de cómo ayudar a la gente que lucha con una amplia variedad de problemas. Nos guste o no, todos «practicamos psicología», todos tenemos nuestras propias ideas acerca de las razones por las cuales las personas hacen lo que hacen, y de cómo intervenir para ayudarlos. En este artículo me gustaría equilibrar los comentarios hechos por varios autores que expresan un punto de vista, el cual puede ser catalogado como «anti psicología».

Aunque sus críticas a ciertas personas y teorías de la psicología son válidas, a menudo presentan una mala caracterización del movimiento de consejería cristiana. Con el interés de hablar la verdad en amor, voy a hacer el intento de equilibrar sus comentarios. El reto es ser como fue la gente de Berea en Hechos 17.11 y estudiar las Escrituras para determinar si una enseñanza concuerda con la Palabra de Dios. Haciendo esto, creo que veremos que el punto de vista de los «anti psicólogos» realmente no emite una luz sobre la opinión bíblica de la psicología profesional.

Mi temor es que sus escritos tengan un impacto negativo en el cuerpo de Cristo, ya que esto puede herir a los cristianos en tres formas fundamentales:

1.- Puede propiciar que los pastores le tengan miedo a la psicología, incluso a la cristiana, y por lo tanto, impedirles que estudien a autores que pueden ser de significante ayuda a cristianos que están sufriendo emocionalmente.

2.- Puede disminuir el número de cristianos dispuestos a estudiar psicología para ayudar al cuerpo de Cristo desde su profesión, siendo sal y luz, como lo estimulan las Escrituras (Mt 5.13–16).

3.- En áreas donde ya hay profesionales cristianos, la enseñanza «anti-psicología» puede impedir que los pastores utilicen el recurso de esos profesionales como complemento de sus ministerios; entonces, por esa falta de confianza, mucha gente no tendrá la ayuda que en efecto podría haber tenido.

Los siguientes asuntos están planteados para tratar específicamente temas delineados por varios autores de la anti psicología: El Dr. Gary Collins, un autor equilibrado en el área de consejería cristiana, ve la consejería como un tipo de ministerio de discipulado (Mt 28.19), una postura que comparto con muchos otros cristianos profesionales (Collins, 1980). La meta es ciertamente que la gente encuentre su victoria y sanidad en Cristo. Para lograr esto, a veces es necesario «examinarse a sí mismo para ver si se está en la fe» (2 Co 13.5).

Nuestra victoria no se encuentra en nuestro ego, sin embargo, sí queremos que la gente crezca al punto en que pueda decir «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil 4.13). La tentación de confiar en la sabiduría u opinión humana frente a la sabiduría santa de la Palabra de Dios es algo de lo que los cristianos debemos guardarnos (1 Co. 3.18). Aunque la variedad de acercamientos a la consejería cristiana nos muestra que todos nosotros vemos oscuramente («como por espejo»), esto no debería detenernos de buscar primero el reino de Dios ni de intentar usar bien la palabra de verdad (2 Ti 2.15).
A menudo es fascinante examinar los datos de psicología, pero las teorías e interpretaciones ateas de estos datos han extraviado a mucha gente (Collins, 1977; Dirwan, 1984). Por eso es que necesitamos que cristianos maduros estudien psicología, sin comprometer su fe. Aunque es cierto que los problemas psicológicos son causados por el pecado, el tema es más complejo. No siempre es por la elección del individuo.

Muchos problemas son efectos del pecado original en la especie humana, lo cual incluye imperfecciones biológicas —incluso debilidades en la química cerebral de algunas personas (Jn 9.3). Algunos problemas parecen originarse, además, de pecados que otros han cometido contra nosotros —las heridas y traumas ocasionados aun en nuestros años más vulnerables de nuestra vida (Mt 18.6).

Por último, indiscutiblemente es cierto que la mayoría de los problemas vienen de pecados específicos de algún individuo (Gá 6.8). Lo cual puede incluir la amargura de un corazón que no perdona. Esta complejidad debería darnos una razón para ser muy cuidadosos de no caer como presa de la tentación de los «consejeros» de Job y juzgar a otros cuando están sufriendo (Jn 9.3).

A pesar de que la gracia ofrecida por la cruz es la respuesta al problema del pecado, todos somos llamados a ministrar la gracia y verdad de Dios en formas que se ajusten a las necesidades del individuo (1 Ts 5.14). Jesús consideró las distintas manifestaciones del pecado y cómo cada una de ellas afecta a la gente, pero lo mejor de esta enseñanza es que él no se acercó a cada persona o problema de la misma forma, razón por la cual nosotros tampoco deberíamos hacerlo (Jn 4.7–26; Jn 8.3–11; Mt 17.14–21; Mt 23.13–39 Mr 10.17–22). La responsabilidad por las decisiones propias es una garantía, tanto de la psicología saludable como del cristianismo bíblico (Gá 6.5).

Es cierto que algunos psicólogos seculares han tratado de darle explicación al pecado y hasta de justificar su propia mala conducta, pero esto ciertamente no significa que nosotros deberíamos generalizar exageradamente e ignorar todo lo que un psicólogo estudia. Es más, en la mayoría de los acercamientos de consejería secular se enfatiza mucho la responsabilidad personal en la toma de decisiones, ya que de otra forma el proceso de consejería obraría cambios mínimos. Como cristianos, entonces, nuestra responsabilidad es hacia una autoridad superior que ve las motivaciones de nuestros corazones (He 4.12).

Todo pastor que ha aconsejado a parejas puede entender que nuestra tendencia es quitarnos la responsabilidad de encima. Por eso es que recibimos muchas parejas en busca de ayuda, pero sin la menor disposición de cambio. A menudo también somos testigos del «juego de culpa de Adán y Eva», donde cada uno busca justificar su propia (mala) conducta y echa la culpa (responsabilidad) a su pareja. En esos casos, la consejería no será eficaz a menos de que la pareja desee avanzar al punto en que cada uno acepte el compromiso total por su comportamiento y se enfoque en actuar de forma tal que mejore su matrimonio (no en lo que su pareja pueda hacer, sino él o ella mismos).

El Espíritu Santo es el único que convence a la gente de su pecado (Jn 16.8), y nosotros debemos tener el cuidado de escuchar cómo el Espíritu guía nuestro ministerio con los demás (Ro 8.14). Nuestra relación con Jesucristo por medio del Espíritu Santo es la clave para el entendimiento de nosotros mismos y de los demás. Hay muchas enseñanzas relacionadas con la autoestima que tienen bases humanísticas de las cuales debemos guardarnos. Sin embargo, muchos psicólogos cristianos han escrito acerca de las bases del concepto de sí mismo estando en Cristo (Kirwan, 1984; Dobson, 1979; McGee, 1985; Wagner, 1975).

Tal vez deberíamos utilizar la terminología «estima divina» para reflejar que nuestra autoestima está basada realmente en la alta consideración que Dios nos tiene. Recordemos que las Escrituras nos enseñan a tener un concepto sano y equilibrado de nosotros mismos en Cristo (Fil 4.13; 2 Co 5.17; 1 Co 3.16; 1 Pe 2.9; 2 Co 12.9). Mientras que separados de Cristo podemos ser personas viles, en él somos hijos del Rey. Ciertos críticos de la consejería profesional cristiana le achacan que esta solía ser voluntaria y no se cobraba por aconsejar.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que toda persona ha de encontrar la forma de sostener el ministerio para el cual Dios la ha llamado, y esto incluye a los pastores. La mayoría de los consejeros cristianos tiene ingresos similares a los de los pastores, y aunque lo ideal sería que este ministerio fuera apoyado totalmente como un ministerio de discipulado de la iglesia, desafortunadamente no siempre hay recursos, generalmente por la falta de visión en esta área. Por tanto, para financiarlo, se requiere un cobro.

La «profesión» de consejería es menos frecuente en regiones más pobres, pues sus familias no pueden darse el «lujo» de pagar este tipo de ayuda profesional. Aun así, si una persona aprecia su salud mental o familiar y tiene confianza o reconoce el beneficio del profesional, hará grandes sacrificios para solventar su necesidad. En países como Estados Unidos, donde hay seguros médicos disponibles para la mayoría de ciudadanos, el costo puede reducirse significativamente porque el seguro cubre la consulta con profesionales calificados.

Cada consejero cristiano que he conocido ha tomado la profesión como resultado de una profunda convicción del llamado de Dios a estar mejor equipado para ministrar a las necesidades de personas que sufren. Su deseo es mostrar compasión y amor donde más se necesita. Quienes lo hacen por lucro, como sugieren algunos críticos, ciertamente tendrán que responder al Juez Supremo (2 Co 5.10; Ro 14.10–12). La mayoría de acercamientos teóricos relativos a la consejería cristiana reconocen que la vida es más compleja y por ende, al ayudar a alguien debemos tener en cuenta a la persona total, en cuerpo, alma y espíritu.

Ahora bien, cuando se trate de psicopatologías más severas, no está de más referir al paciente a un doctor que controle los problemas médicos causantes de su condición; este es un procedimiento normal, incluso en ambientes seculares. Trastornos como la anemia, desórdenes de tiroides e incluso tumores cerebrales pueden llevar a una variedad de problemas de salud mental. Por nuestra falta de conocimiento, existe un gran debate sobre el papel de los «factores físicos» (deficiencias químicas cerebrales) en una gran variedad de problemas de salud mental.

Una vez más, vemos oscuramente («como por espejo»), y por eso la indiscutible necesidad de profesionales capaces de investigar estos temas profundamente sin comprometer la verdad de Dios. El estudiar la creación de Dios no es un propósito impío, tampoco lo es unir este estudio con el de la Palabra de Dios (Kirwan, 1980). De hecho, los dos van de la mano como un telar finamente tejido. Tan es así que cada pastor y maestro de la Palabra de Dios ciertamente los une al aplicar las Escrituras a cada vida de una forma práctica.

Aunque la Biblia no es un texto de psicología, sí da por sentado el funcionamiento psicológico de la gente. Kirwan aboga persuasivamente por la integración de psicología y teología, y concluye con la siguiente declaración: «Si es verdadera la tesis de que la Biblia presupone la psicología, entonces negar o ignorar la verdad psicológica es mal interpretar el mensaje bíblico así como la relevancia y aplicación de la redención de Cristo y la santificación del hombre».

Sin embargo, es importante que no comprometamos las Escrituras y caigamos presa del peligro de simplemente «dar base bíblica» a la psicología secular. Hay algunos psicólogos culpables de esto, e incluso cristianos, pastores y maestros. Pero cuando se examina debidamente, los cristianos maduros no debemos temer los estudios provenientes de gran parte de la psicología secular, sólo guardarnos cuidadosamente de las interpretaciones impías de ese estudio. Algunos críticos manifiestan que no hay diferencia entre los consejeros cristianos y los seculares; esto, sencillamente, es ignorancia de los hechos.

Las estadísticas del estudio sobre las prácticas de consejeros cristianos muestran que más de 90% de consejeros cristianos sí oran con sus clientes (Friesen, Wilder, Bierling, Koepcke, & Poole, 2000). Además, el estudio también revela que el respaldo de la oración intercesora en casos especiales es de ayuda y muchos consejeros cristianos van en pos de ella (Friesen, et. al., 2000). A pesar de esos planteamientos, usar las Escrituras y animar al cliente a sostener una relación significativa con Dios son con frecuencia dimensiones de la consejería cristiana que la separan de la secular. Muchas otras diferencias se pueden notar, incluidas las metas de la consejería y bases filosóficas (y teológicas) implícitas.

Es un hecho triste que algunas personas vayan a consejeros cristianos o a iglesias en busca de sanidad para sus vidas destrozadas y que por ello, sean juzgadas y heridas por las personas que deberían ofrecerles la mano sanadora de Dios. Sin embargo, este hecho no debería sorprendernos, ya las Escrituras nos advierten que en la senda cristiana encontraremos lobos con pieles de oveja (Hch 20.29). Aun así y a pesar de tales excepciones, las estadísticas muestran que la iglesia es un lugar saludable para la gente (Hill & Butter, 1995; Ellison, 1991). El número de personas beneficiadas con la consejería cristiana supera a los afectados negativamente.

El estudio más exhaustivo que ha sido hecho de consumidores de salud mental mostró una evidencia abrumadora de que aun la consejería secular ayuda a un gran número de personas (Seligman, 1994). Muchos estudios demuestran claramente las tasas altas de éxito de muchas terapias específicas para problemas concretos (Roth & Fonagy, 1996). ¿Cómo explicamos este descubrimiento sino como evidencia real de la gracia de Dios y aplicación de las verdades divinas incluso por parte de los que no lo conocen? ¿cuánto más efectiva no será la consejería cristiana (la cual ofrece la verdad y el amor de Dios por medio del Espíritu Santo) en ayudar a otros?

Aunque puede ser cierto que algunos consejeros cristianos no han estudiado la Biblia ni su teología adecuadamente, este es un reto que la mayoría ha tomado en serio. Todos los cursos de posgrado en consejería cristiana toman este asunto seriamente y tratan de determinar cómo trazar bien la Palabra de Verdad. Por eso es que las bases de la psicología deben ser reconstruidas, como lo indica Gary Collins (Collins, 1977). Hay poder en la psicología (al igual como existe en la política y en la religión) para hacer bien o mal, y por supuesto, algunas personas han hecho daño (Hch 20.9).

El reto que tenemos es el poder discernir y volvernos sabios en el uso del poder dado por Dios para hacer el bien (2 Co 13.10). Necesitamos además, tener cuidado de no dañar al cuerpo de Cristo interponiendo barreras que obstaculizarán la búsqueda de ayuda. Esto es grave y algunos autores han estigmatizado el asunto de la búsqueda de consejería, que se ha obtenido una respuesta soberbia (mantener los problemas en secreto) en lugar de la humilde (buscar ayuda) (1 Pe 5.5–6).

Una evidencia de esta barrera que se coloca cuando se busca ayuda profesional se puede observar en la exhaustiva investigación hecha por el Congreso de los Estados Unidos. Esta reveló que sólo 20% de las personas con problemas mentales recientes buscó ayuda profesional (Kessler, Mcgonagle, Zhao, Nelson, Hughes, Eshleman, Wittchen & Kendler, 1994). Es sorprendente observar el número de personas desatendidas en esta área, cuando consideramos que el mismo estudio mostró que 29% (más de 120 millones de habitantes) de la población en los Estados Unidos ha tenido problemas de salud mental el año pasado. Estoy convencido de que las estadísticas en otras partes del mundo no son mejores.

No hay duda de que el cuerpo de Cristo puede hacer más para apoyar a esos millones de personas con sufrimiento emocional. Mientras algunos argumentan que sólo necesitamos dirigir a las personas a Cristo para resolver todos sus problemas, la experiencia de los santos alrededor del mundo manifiesta algo muy distinto. Por ejemplo: si usted ve a una persona ahogándose en un río, ¿qué hace primero: le predica el evangelio o le arroja una cuerda con un salvavidas?

De igual manera, el alcanzar a las personas con el fin de ayudarlas a lidiar con sus problemas emocionales y físicos puede ser un tremendo medio para llegar a un mundo doliente por Cristo y para Cristo. Podemos entonces discipular y enseñar a las personas la verdad de Dios y cómo esta se aplica a sus problemas (Mt 28.19). La mies es mucha, pero los obreros pocos. En Oseas 4.6 Dios nos dice: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento». Dios nos ha dado el regalo de la revelación general (la creación), mas la ignorancia de este ha causado gran daño al cuerpo de Cristo (esto no sólo se puede aplicar al campo de la psicología, sino también a otras áreas científicas, como la medicina).

El reformador Juan Calvino habló acerca de este asunto hace cinco siglos cuando escribió: Por lo tanto, al leer autores profanos, la luz admirable de verdad expuesta debería recordarnos que la mente humana, no importa qué tan perdida y perversa esté de su integridad original, todavía está adornada y vestida con regalos admirables de su Creador. Si reflejamos que el Espíritu de Dios es la única fuente de verdad, también seremos cuidadosos, al evitar ofenderlo o insultarlo, de no rechazar o despreciar la verdad de donde sea que aparezca. Al despreciar los regalos, insultamos al dador. (Calvin’s Institute, vol. 1, 1975, pág. 236).

La iglesia no debería dar la espalda al campo de la psicología; en su lugar, debería ser como una luz al mundo y sal de esta profesión. Necesitamos cristianos que se levanten como Daniel, Sadrac y Abednego, estudiosos de la sabiduría del mundo pero a la vez, rehusados a comprometer la verdad de Dios. Esto es lo positivo del movimiento «anti-psicología»: el cuidado de no comprometer la Palabra de Dios lo toman muy en serio.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
• Collins, G. The Rebuilding of Psychology, Wheaton, IL: Tyndale House Pub., 1977.
• Collins, G. Christian Counseling: A Comprehensive Guide, Waco, Tx.: Word Books, 1980.
• Dobson, J. Hide or Seek: How to Build the Self-Esteem in your Child, Old Tappen, NJ: Fleming H. Revell Co., 1979.
• Ellison, C.G. Religious involvement and subjective well-being, Journal of Health and Social Behavior, vol. 32, pp. 80-99, 1991.
• Friesen, J. G., Wilder, E. J., Bierling, A. M., Koepcke, R., & Poole, M., Living from the heart Jesus gave you, Van Nuys, CA: Shepherdís House, Inc., 2000.
• Hill, P.C. & Butter, E.M. The role of religion in promoting physical health, Journal of Psychology and Christianity, Vol. 14, no.2, pp. 141-155, 1995.
• Kessler, R.C., McGonagle, K.A., Zhao, S., Nelson, C.B., Hughes, M., Eshleman, S., Wittchen, H-U., Kendler, K.S., Lifetime and 12-month prevalence of DSM-II-R Psychiatric Disorders in the United States, Archives of General Psychiatry, vol. 51, 1994.
• Kirwan, William T. Seeing Man Whole: Theology presupposes Psychology, Voices, Winter issue, 1980.
• Kirwan, William T., Biblical Concepts for Christian Counseling, Grand Rapids, Michigan: Baker Book House, 1984.
• McGee, R. S. The Search for Significance, Houston, TX: Rapha Publishing, 1985.
• Roth, A., and Fonagy, P. What Works for Whom? A Critical Review of Psychotherapy Research, New York, NY: The Guilford Press, 1996.
• Seligman, Martin, Consumer Reports, 1994. (complete reference to follow)
• Wagner, M.E. The sensation of being somebody. Grand Rapids, MI: Zondervan, 1975. El Dr. Ronald S. Newman, es consejero cristiano y psicólogo, Maestría del Trinity Evangelical Divinity School, y Doctorado de Temple University, PA.


12 febrero 2007

Mi ira (*)

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Ricardo Gondim
Traductor: Gabriel Ñanco

Soy pastor de una comunidad cristiana en San Pablo; lidero una red de iglesias esparcidas por Brasil, sumando entre veinte y veinticinco mil personas; conduzco diariamente un programa de radio también en San Pablo; escribo para dos revistas de circulación nacional y, porque mantengo una página en Internet, me siento miembro de la nuevísima comunidad de blogueros.

A pesar de eso, mi capacidad transformadora es insignificante. Mi voz, semejante a la de millones de brasileños, no representa casi nada; no soy conocido por las elites, nunca estuve en presencia de un presidente de la república y jamás usé un pasaporte diplomático.

Comparto el sentimiento de impotencia que se apodera de mis hermanos. Me siento frustrado, irritado, airado, indignado, no se ya que expresión usar con todo lo que sucede en mi tierra.

Presencié la elección de los nuevos presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado con un loco deseo de comprar un megáfono, ir a Brasilia, y ponerme a gritar groserías en plena plaza pública. Tuve deseos de llamar a aquellos políticos bien acicalados, erguidos dentro de sus trajes nuevísimos, posando empavonados para las fotógrafos, con las palabras más vulgares de la jerga portuguesa.

Entiendo que el juego político es necesario; se que las luchas de poder suceden en todas las instituciones; comprendo que es "malo con los diputados, peor sin ellos".

Nadie necesita darme clases de democracia (soy hijo de un preso político de la dictadura, y se del horror de los tiranos), pero, incluso reconociendo la necesidad de las instituciones, me puse rojo de rabia en la inauguración del nuevo Congreso.

Veo a mi país sangrando y los mismos latiguillos siendo repetidos. Siento que vivimos en medio de una insensibilidad humillante.

Ya nadie se acuerda de la alumna de la universidad de Río de Janeiro, victima de una bala perdida, que quedó cuadripléjica; ya nadie se acuerda de aquel señor que lloraba mientras desenterraban a su hijo de debajo de la cama de un soldado de la Policía Militar; ya nadie se acuerda de la fotografía de una adolescente prostituyéndose, sentada en el regazo de un viejo asqueroso del Amazonas; ya nadie se acuerda de las madres que enterraron a sus hijos muertos por falta de higiene en la Unidad de Terapia Intensiva de un hospital público.

Dos días después de las tragedias, llegan otros siniestros más espantosos y nos vamos acostumbrando; de horror en horror llegaremos al infierno preparado por los propios brasileños.

¿Quieren saber? Basta…

Para mí basta, ya que los evangélicos fracasaron y hoy la gran mayoría de la asistencia a los cultos está compuesta de personas infantilizadas por la religión.

Para mí basta, pues noto que el movimiento del cual ya hice parte no se interesa en la justicia nacional, no llora con los que lloran, y no defiende el derecho de los más frágiles. Ellos se reúnen en sus auditorios con una única preocupación: tener acceso a lo divino para eludir la realidad.

Para mí basta, ya que veo a la elite burguesa enriqueciéndose hace siglos, sin que nadie logre hacerla cambiar. Ella es perezosa, mezquina, egoísta e insensible a la miseria que se vive del otro lado del muro de sus condominios. La elite brasileña se preocupa prioritariamente en blindar sus vehículos, asistir a ridículos desfiles de moda en shoppings centers, concurrir a los mismos peluqueros famosos y caros de las modelos analfabetas, salir hecha "cotorra de pirata" en las páginas de las revistas chismosas, y comprar su ropa en Miami. Ella no está, ni soñando, con la miseria que crece sin parar.

Para mí basta, ya que los intelectuales nacionales se atontaron en la irrelevancia de su esnobismo, encerrados en sus torres de marfil, con textos herméticos y propuestas estrafalarias e inútiles de los teóricos de derecha o de izquierda.

Inmóvil e impotente, tengo ganas de patear el mástil central de este gran circo de lona desgarrada llamado Brasil.

No somos más que un pueblito sin ojos inyectados de sangre, una nación sin ímpetu.

Faltan pocos días para que el país se paralice de nuevo para ver a las escuelas de samba, patrocinadas por el narcotráfico, desfilando la desnudez de las mujeres más deslumbrantes que nuestra raza produjo.

Unos pocos gringos, con mayor libido que miedo a morir, van a babearse. Y nosotros, sentados en nuestros sillones por cuatro días, embriagados de cerveza y de sexo, olvidaremos que ya perdimos nuestra alma.

Murió un niño, y estoy con asco de los brasileños que eligieron a Clodovil, a Maluf, a Genoíno, a Palocci, a Collor, a Sarney, y a toda aquella farsa llamada Congreso Nacional. Siento náuseas, y mi infierno son los propios brasileños.

Murió un niño y no puedo dormir sin antes decir que, si pudiera, diría a mis patricios que nuestra perversidad está desbordando la medida de la ira divina.

Murió un niño, pero lo peor aún está por venir.

Morirán muchos otros, y continuarán las mesas redondas de idiotas discutiendo los chismes del fútbol.

Morirán muchos otros, y el shopping Daslu seguirá vendiendo pantalones de jeans a dos mil dólares.

Morirán muchos otros, y algunos pocos seguirán tomando vino de siete mil dólares en banquetes fastuosos.

Morirán muchos otros, y los pastores seguirán prometiendo abrir puertas de trabajo a quienes les den dinero en sus cultos.

Me cansé del libertinaje y no se que hacer. Estoy irritado con el cinismo y no se hacia donde voltear.

Antes que me olvide: el nombre del niño era João Hélio (**).
Sus padres deben estar llorando mucho…

Soli Deo Gloria.


(**) La noticia pueden leerla en http://www.elpais.com/articulo/internacional/horror/consternacion/calles/Rio/elpepuint/20070209elpepuint_2/Tes

(*)
http://gondimenespanol.blogspot.com

Ojos abiertos, mente abierta

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Dante Gebel

Lucas 24:31,32,45: "…Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron…¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?...entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras"

Jesús, el Dios hecho hombre camina entre nosotros. Los apóstoles estaban tan turbados que no reconocen al Señor, hasta que el Señor les abre los ojos, Escrituras y mente.

Hay muchos cristianos con los ojos abiertos, con las Escrituras abiertas pero la mente cerrada.

Todos los que tienen al Señor tienen los ojos abiertos. Los que ministran son los que tienen las Escrituras abiertas, cuando las Escrituras nos son abiertas empezamos a madurar… pero abrir la mente es un paso más. No todos tienen la mente abierta porque no a todos Dios les puede abrir la mente porque no están preparados (Vino nuevo en odres nuevos) el Señor no puede echar una nueva revelación porque si lo hace se van a echar a perder (no están preparados para lo que Dios quiere hacer). El Señor ama al odre viejo, ama a la mente cerrada (así como un papá no le da el carro al hijo que no sabe manejar) por eso lo cuida.

La Palabra de Dios siempre es dinámica, lo que Dios te habló ayer no sirve para hoy.

Un profeta le dice a Ezequias te vas a morir… pero Dios le agrega 15 años a sus días. Dios cambia porque Su Palabra está viva, es dinámica. Dios dice lo que podría hacer contigo, no lo que va a hacer si tú cambias, si tú apagas el televisor, si dejas la pornografía… sino va a tener que buscar a otro en tu lugar.

Cuidado con la cultura de los fariseos, eso es tener la mente cerrada. Los evangélicos tenemos un lenguaje cerrado. La gente común no nos entiende. La Biblia dice "procurad la buena fama para con los de afuera".

El cristianismo estaba metido en la cultura… cerramos la mente y salimos de la cultura. No tengas miedo del mundo. En vez de tener miedo de la levadura del mundo sean ustedes la levadura que cambie la sociedad, desde el punto de vista del testimonio, que nos vean con la mente abierta; estar en medio de la sociedad es llevar la luz de Cristo. Lo mayor que puedes hacer es ser luz donde nadie quiere ir, no le tengas miedo al mundano "cuando salieres a la guerra y vieras a un pueblo más grande que tú, no tengas temor dice Jehová, porque yo estoy contigo para liberarte".

Traigo dice el Señor un mover del Espíritu tan atípico y revolucionario que muchos van a decir que esto no proviene de mi. Dios nos va a abrir la mente. Si quieres ser actor estudia para filmar en Hollywood, escribe libros que se vendan en cualquier librerías, pon tus propios parámetros como los pone cualquier artista o cualquier escritor… sueña con ser alguien que esté metido dentro de lo secular como una luz que ilumina donde hay oscuridad.

Saúl era una persona que se consideraba inferior, pero Dios había decidido que sería rey, finalmente se encuentra con Samuel, quien le abre los ojos y Saúl descubre que no nació para buscar burras sino que nació para un propósito grande en él (como nosotros cuando recibimos a Jesús)… después le abre las Escrituras: 1Sam 10: "Entonces Saúl, el espíritu de Jehová vendrá sobre ti con gran poder, profetizarás y serás cambiado en otro hombre"(somos cambiados por las Escrituras también: antes no orábamos, ahora oramos; antes éramos carnales, ahora somos espirituales).

Primero Dios nos abrió los ojos, después nos hizo crecer a través de las Escrituras, ahora que tu mente se pueda abrir: Sea éste tu código de honor: 1 Sam 10:7: " Y cuando éstas señales te hayan sucedido haz todo lo que te viniere a la mano para hacer porque Dios está contigo".

¿Qué significa? Significa lo que quieras hacer, hazlo. Dios dice cuando te abra la mente haz todo lo que te viniera a la mano para hacer porque Yo estoy contigo. Determina qué quieres se y sé firme en eso… hazlo dice el Señor, emprende, sueña, visiona, compra, vende… no importa Dios está contigo. Dios dice no me vengas más a preguntarme ¿será tu voluntad? Dios te dice hazlo porque estoy contigo.

A Josué Dios le dijo: "…yo te daré todo lugar que pise la planta de tu pie" ¿quién decide la cantidad de bendición Dios o tu pie? ¡tu pie! Hasta donde tú pises ¡yo te daré! nos dice el Señor. Ya no es el tiempo en que le digas Señor te sigo, Él dice avanza, ¡yo te seguiré a ti! solamente cree que Dios está contigo y el Señor estará contigo en todo lo que emprendas. Hasta donde te atrevas a ver Yo te daré.

Si vas a orar pide algo que valga la pena ¡importuna al Juez! Ten una fe atrevida y pídele algo grande, algo que valga la pena. Si vas a la presencia de Dios pídele algo que para ti te sea imposible. Al Señor le gusta que seas famoso, dice la Biblia que cuando te encierres en tu cuarto, tu Padre que ve tu oración en privado te recompensará en público… si no hay recompensa pública es porque no estás haciendo bien las cosas en privado… el Señor le dijo a Abraham "Yo perpetuaré tu nombre… tu nombre será conocido" la fama será tuya pero la gloria será para tu Señor. Dios dice : "Estoy muy interesado en que te conozcan, en que sepan de ti y cuando te vean a ti, tú los conducirás a Mí"

Sueña grande, Dios estará contigo. Dios bendice a aquellos que están en movimiento "cuando éstas señales te hayan ocurrido, haz todo lo que te viniere a la mano para hacer, porque Dios está contigo".

07 febrero 2007

Psicoherejía: el legado de Jung a la iglesia

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Martin y Deidre Bobgan
Traducción del inglés:Santiago Escuain


La abrumadora mayoría de cristianos probablemente nunca habrán oído hablar de C. G. Jung, pero su influencia en la iglesia es enorme y afecta a los sermones, libros y actividades, como en el prolífico empleo del Indicador de Tipo Myers-Briggs (MBTI) por parte de los seminarios y organizaciones misioneras. Un actual y popular ejemplo del legado de Jung se puede ver en el libro de Robert Hicks The Masculine Journey [El viaje masculino], que fue dado a cada uno de los 50.000 hombres asistentes a la conferencia de 1993 de los Promise Keepers. Los cristianos necesitan aprender lo suficiente acerca de Jung y sus enseñanzas para quedar advertidos y prevenidos.

El legado de Jung a la «psicología cristiana» es a la vez directo e indirecto. Algunos profesantes cristianos, influidos por las enseñanzas de Jung, integran aspectos de la teoría jungiana en su propia práctica de la psicoterapia. Puede que incorporen sus conceptos acerca de los tipos de personalidad, del inconsciente personal, del análisis de los sueños y de varios arquetipos en su propio intento de comprender y aconsejar a sus clientes. Otros cristianos han sido influidos más indirectamente al implicarse en sanidad interior, en el seguimiento de programas de doce pasos, o al haber asumido el Indicador de Tipo Myers-Briggs, que está basado en los tipos de personalidad de Jung y que incorpora sus teorías de introversión y extroversión.

Jung y Freud

El legado de Jung no ha sido positivo para el cristianismo. Desde su principio, la psicoterapia ha minado las doctrinas del cristianismo. Las actitudes de Sigmund Freud hacia el cristianismo eran evidentemente hostiles, porque creía que las doctrinas religiosas son todas ilusorias, y designó a toda religión como «la neurosis obsesiva universal de la humanidad».1 Su seguidor durante un tiempo y colega Carl Jung, por otra parte, puede no ser tan evidente en su desdén del cristianismo. Sin embargo, sus teorías han disminuido desdeñosamente las doctrinas cristianas al situarlas al mismo nivel que las de todas las religiones.

Aunque Jung no llamó a la religión una «neurosis obsesiva universal», sí que consideró a todas las religiones, incluyendo el cristianismo, mitologías colectivas no reales en esencia, pero ejerciendo un efecto verdadero sobre la personalidad humana. El doctor Szasz describe la diferencia entre las teorías psicoanalíticas de los dos hombres de esta manera: «Así, en opinión de Jung las religiones son apoyos espirituales indispensables, mientras que en la de Freud son muletas ilusorias.»2 En tanto que Freud argumentaba que las religiones son engañosas y por lo tanto malas, Jung mantenía que todas las religiones son cosa imaginaria pero buena. Ambas posturas son anticristianas: la una niega el cristianismo, y la otra lo mitologiza.

Tras haber leído La interpretación de los sueños de Freud, Jung contactó con Freud y se estableció una amistad de mutua admiración que persistió alrededor de ocho años. Aunque Jung sirvió durante cuatro años como primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, la rotura entre Jung y Freud fue total. Jung divergía de Freud en varios puntos, en particular acerca de la teoría de Freud acerca del sexo. Además, Jung había ido desarrollando su propia teoría y metodología, conocida como psicología analítica.

El inconsciente colectivo

Jung enseñaba que la psique se compone de varios sistemas, incluyendo el inconsciente personal con sus complejos y un inconsciente colectivo con sus arquetipos. La teoría de Jung de un inconsciente personal es muy similar a la creación freudiana de una región que contiene las experiencias reprimidas, olvidadas o ignoradas. Sin embargo, Jung consideraba el inconsciente personal como un «una capa más o menos superficial del inconsciente.» Dentro del inconsciente personal se encuentran lo que él denominó «complejos con tonos de sentimientos». Dijo que «constituyen la faceta personal y privada de la vida psíquica».3 Se trata de los sentimientos y de las percepciones que se organizan alrededor de personas significativas o acontecimientos relevantes en la vida de la persona.

Jung creía que había una capa más profunda y más significativa del inconsciente, que él designó como el inconsciente colectivo, y que identificaba como arquetipos, que consideraba como innatos, inconscientes y generalmente universales. El inconsciente colectivo de Jung ha sido descrito como un «almacen de trazas de memorias latentes heredadas del pasado atávico del hombre, un pasado que incluye no sólo la historia racial del hombre como especie separada, sino también sus antepasados prehumanos o animales».4 Por tanto, la teoría de Jung incorpora la teoría de la evolución de Darwin así como la antigua mitología. Jung enseñó que este inconsciente colectivo es compartido por todas las personas, y que por tanto es universal. Sin embargo, por cuanto es inconsciente, no todas las personas son capaces de acceder al mismo. Jung contemplaba el inconsciente colectivo como la estructura fundamental de la personalidad, sobre las que se edifican el inconsciente personal y el ego. Debido a que creía que los fundamentos de la personalidad son ancestrales y universales, estudió las religiones, la mitología, los rituales, los símbolos, los sueños y las visiones. Dice él:
Todas las enseñanzas esotéricas tratan de aprehender los acontecimientos invisibles en la psique, y todas demandan una autoridad suprema para sí mismas. Lo que es cierto del folklore primitivo es cierto incluso en mayor grado de las religiones de influencia mundial. Contienen un conocimiento revelado que fue originalmente oculto, y exponen en gloriosas imágenes los secretos del alma.5

El concepto que tenía Jung del cristianismo

Sin embargo, debido a que Jung dejó lugar para la religión, muchos cristianos se sintieron más cómodos con sus ideas. Por esto es importante considerar las actitudes de Jung hacia el cristianismo. El padre de Carl Jung fue un ministro protestante, y Jung experimentó aspectos de la fe cristiana mientras fue creciendo. Escribió lo siguiente acerca de su temprana experiencia con la Santa Comunión, que parece estar relacionada con sus ideas posteriores acerca de que las religiones son sólo mitos:

Lentamente llegué a comprender que esta comunión había sido una experiencia fatal para mí. Había resultado hueca; más aún, resultó ser una pérdida total. Sabía que nunca podría volver a participar en esta ceremonia. «Bueno, esto no es religión en absoluto», pensé: «Es la ausencia de Dios; la iglesia es un lugar al que no debería ir. Ahí no hay vida, sino muerte.»6

En base de aquel significativo incidente, Jung pudo haber procedido a negar todas las religiones; pero no lo hizo. En lugar de ello, vio evidentemente que la religión era algo muy significativo para muchas personas y que las religiones podían ser útiles como mitos. Su decisión de considerar todas las religiones como mitos fue posteriormente influída por su perspectiva del psicoanálisis. Según Viktor von Weizsaecker, «C. G. Jung fue el primero en comprender que el psicoanálisis pertenecía a la esfera de la religión».7 Que las teorías de Jung constituyen una religión se puede ver en su consideración de Dios como el inconsciente colectivo, y por ello presente en el inconsciente de cada persona. Para él, las religiones revelaban aspectos del inconsciente y podían así acceder a la psique de la persona. También empleó los sueños como vías de entrada a la psique para la propia comprensión y autoexploración. La religión era sólo un instrumento para acceder al yo y si una persona quería emplear para ello símbolos cristianos, pues ya le estaba bien.

El espíritu guía de Jung

Debido a que Jung transformó el psicoanálisis en un tipo de religión, es también considerado como psicólogo transpersonal así como teórico del psicoanálisis. Se implicó profundamente en ocultismo, practicó la necromancia y tuvo contacto diario con espíritus descarnados, a los que designó como arquetipos. Mucho de lo que escribió fue inspirado por estas entidades. Jung tenía su propio espíritu familiar al que llamaba Filemón. Al principio pensaba que Filemón era parte de su propia psique, pero más adelante descubrió que Filemón era más que una expresión de su propio ser interior. Jung dice:

Filemón y otras figuras de mis fantasías me dieron a saber el conocimiento crucial de que hay cosas en la psique que yo no produzco, sino que se producen a sí mismas y tienen su propia vida. Filemón representaba una fuerza que no era yo mismo. En mis fantasías tuve conversaciones con él, y él dijo cosas que yo no había pensado de manera consciente. Porque observé con claridad que era él quien hablaba, y no yo. ... Psicológicamente, Filemón representaba un conocimiento superior. Para mí era una figura misteriosa. En ocasiones me parecía muy real, como si fuera una personalidad viviente. Paseaba con él jardín arriba y abajo, y fue para mí lo que los indios llaman un guru.8 Se puede comprender por qué Jung es tan popular entre los seguidores de la Nueva Era.

La influencia de Jung sobre AA

Jung también abrió el camino para el desarrollo de Alcohólicos Anónimos. El cofundador Bill Wilson escribió lo siguiente en una carta a Jung en 1961:
Esta carta de inmenso agradecimiento ha estado pendiente durante mucho tiempo. ... Aunque seguramente habrá oído acerca de nosotros [AA], dudo que usted sea consciente de que una cierta conversación que tuvo una vez con uno de sus pacientes, un tal señor Roland H., en la década de los treinta, tuvo un papel crucial en la constitución de nuestra agrupación.9

Wilson prosiguió la carta recordando a Jung de lo que le había «contado abiertamente [a Roland H.] de su situación desesperada», que estaba más allá de la ayuda que le pudiera ofrecer la medicina o la psiquiatría. Wilson escribió: «Esta declaración sincera y humilde de su parte fue indudablemente la primera piedra fundamental sobre la que nuestra agrupación ha sido entonces edificada.» Cuando Roland H. preguntó a Jung si había alguna esperanza para él, Jung «le dijo que podría haberla, siempre que pudiera pasar por una experiencia espiritual o religiosa: en resumen, una conversión genuina.» Wilson proseguía en su carta: «Usted le recomendó que se situase en una atmósfera religiosa y que tuviera esperanza.»10 Por lo que respecta a Jung, no había necesidad de doctrina ni contenido de fe, sino sólo una experiencia.

Es importante observar que Jung no podía referirse a la conversión al cristianismo, porque por lo que respecta a Jung toda religión es simplemente mito una manera simbólica de interpretar la vida de la psique. Para Jung, la conversión significaba sencillamente una dramática experiencia total que alteraría profundamente la perspectiva de la persona acerca de la vida. Jung mismo había rechazado abiertamente el cristianismo y se había lanzado a la idolatría. Reemplazó a Dios por una miríada de arquetipos mitológicos.

La respuesta de Jung a la carta de Wilson incluía la siguiente afirmación acerca de Roland H.:

Su deseo por el alcohol era el equivalente, a un nivel bajo, de la sed espiritual de nuestro ser por la plenitud; expresándolo en lenguaje medieval: la unión con Dios.11

En su carta Jung menciona que en latín se emplea la misma palabra para alcohol que para «la más elevada experiencia religiosa». También en inglés, lo mismo que en castellano, se hace referencia al alcohol como espíritu. Pero conocimiento la teología de Jung y sus intimidades con un espíritu familiar, se debe llegar a la conclusión de que el espíritu al que se refiere él no es el Espíritu Santo, y que el dios al que se refiere no es el Dios de la Biblia, sino un espíritu fraudulento que se presenta como ángel de luz y que lleva a muchos a destrucción.

La blasfemia de Jung

El neopaganismo de Jung y su deseo de reemplazar el cristianismo con su propio concepto de psicoanálisis se puede ver en una carta que escribió a Freud:

Me imagino una tarea mucho más delicada y integradora para [el psicoanálisis] que la alianza con una fraternidad ética. Creo que debemos darle tiempo para que se infiltre en personas de muchas procedencias, que avive entre los intelectuales un sentimiento hacia los símbolos y los mitos, para que muy gentilmente transforme a Cristo de vuelta al hechicero dios del vino, que era, y de esta manera absorber aquellas fuerzas extáticas instintivas en el cristianismo para el propósito único de hacer del culto y del mito sagrado lo que habían sido antes: una fiesta borracha de gozo donde el hombre recuperaba el carácter y la santidad de un animal.12

De esta manera, la meta de Jung para el psicoanálisis debía ser una religión global superior al cristianismo, reduciendo la verdad del cristianismo a mito y transformando a Cristo en un «hechicero dios del vino.» La respuesta de Dios a tal blafemia se puede ver en el Salmo 2:

¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Se levantarán los reyes de la tierra,
Y los príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido,
diciendo:
Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.
Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.

Los cristianos se implican en la religión de Jung cuando integran sus conceptos acerca del hombre y de la deidad al asimilar sus teorías, terapias y conceptos que se han filtrado a través de otras psicoterapias, a través de programas de doce pasos, a través de la curación interior, a través del análisis de los sueños, y a través de los tipos y pruebas de personalidad.


________________________________________
NOTAS
1. Sigmund Freud. The Future of an Illusion [El futuro de una ilusión], trad. al inglés y editado por James Strachey. New York: W. W. Norton and Company, Inc., 1961, p. 43. Vuelve al texto
2. Thomas Szasz. The Myth of Psychotherapy, Garden City: Doubleday/Anchor Press, 1978, p. 173. Vuelve al texto
3. C. G. Jung. The Archetypes and the Collective Unconscious, 2(a) Ed., trad. al inglés por R. F. C. Hull. Princeton: Princeton University Press, 1969, p. 4. Vuelve al texto
4. Calvin S. Hall y Gardner Lindzey. Theories of Personality. New York: John Wiley & Sons, Inc., 1957, p. 80. Vuelve al texto
5. Jung, The Archetypes and the Collective Unconscious, op. cit., p. 7. Vuelve al texto
6. C. G. Jung. Memories, Dreams, Reflections, ed. por Aniela Jaffe, tradu. por Richard y Clara Winston. New York: Pantheon, 1963, p. 55. Vuelve al texto
7. Viktor von Weizsaecker, «Reminiscences of Freud and Jung.» Freud and the Twentieth Century, B. Nelson, ed. New York: Meridian, 1957, p. 72. Vuelve al texto
8. Jung, Memories, Dreams, Reflections, op. cit., p. 183. Vuelve al texto
9. «Spiritus contra Spiritum: The Bill Wilson/C. G. Jung Letters: The Roots of the Society of Alcoholic Anonymous.» Parabola, Vol. XII, N(o) 2, mayo 1987, pág. 68. Vuelve al texto
10. Ibid., p. 69. Vuelve al texto
11. Ibid., p. 71. Vuelve al texto
12. C. G. Jung citado por Richard Noll. The Jung Cult. Princeton University Press, 1994, p. 188. Vuelve al texto

01 febrero 2007

Pena de Muerte

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les coloco un link más, acerca de los mitos y verdades acerca de la pena de muerte

http://www.deathpenalty.org/index.php?pid=Espanol

Colapso

La Pena de Muerte

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El día de hoy, el debate girará entorno a La Pena de Muerte que tanta polémica ha creado en nuestro país en los últimos días y la posición que deben tener los cristianos frente a ella. ¿está bien que un creyente esté a favor de la pena de muerte? En ese sentido, creo que de manera consensuada llegaremos sin problemas a la conclusión de que, al menos los creyentes que estamos ahí, no estamos de acuerdo y no creemos que esté bien estar de acuerdo, sin embargo, creo que el corazón del debate puede girar en torno al ¿Porqué?.
En la Biblia encontramos un sinnúmero de ejemplos en los que Dios manda matar a determinadas personas, en el antiguo testamento, esta estipulada la ley del Talión además de referencias explicitas a personas que deben morir en determinados delitos. El mismo Dios mata a algunas personas por sus delitos, tanto en el antiguo como nuevo testamento (Ananías y Safira). ¿No estará de acuerdo Dios con la pena de muerte?. En ese sentido y para profundizar más acerca de esos puntos específicos de la ley, encontré el siguiente escrito que sería interesante que le demos una ojeada nomás pues es bastante extenso.

http://www.atrio.org/?p=143

Sin embargo, encontraremos posiciones diferentes a la nuestra, en la que cristianos están a favor de la pena de muerte y ellos tienen sus argumentos y para muestra, les coloco el siguiente link que también es bueno que leamos pues si no estamos de acuerdo con algo, debemos primero saber escuchar sus argumentos y luego saber decir porqué no estamos de acuerdo.

http://antesdelfin.com/resp0137.html

En lo referente a nuestro país, he encontrado un par de cosas interesantes a raíz de lo que se ha hablado de la desafiliación de la Corte Interamericana de San José. La corte dice que todo país suscrito a sus tratados no puede restringir derecho, como en este caso el de la vida, en la evolución de sus leyes, constituciones y demás. Para ponerlo en cristiano que yo mismo no lo se explicar bien pues de jurista tengo poco o nada, si mi constitución dice que se aplica la pena de muerte para terrorismo por ejemplo, ese país puede pertenecer a la Corte, sin embargo, no puede aplicar esta pena que atenta contra los derechos humanos a mas delitos, como por ejemplo, la de violación a menores, al contrario, lo que busca la Corte es que los países tiendan a eliminar este tipo de castigos. Ahora bien, me encuentro con una situación interesante al leer las constituciones tanto del 79 como del 93. Reproduzco:

1979
Artículo 235
.­No hay pena de muerte, sino por traición a la Patria en caso de guerra exterior.

1993
Artículo 140.-
La pena de muerte sólo puede aplicarse por el delito de Traición a la Patria en caso de guerra, y el de terrorismo, conforme a las leyes y a los tratados de los que el Perú es parte obligada

¿No les parece que en esta ocasión en lugar de avanzar, retrocedimos? Se amplió la cobertura de la pena de muerte, ya no solo al caso de traición a la patria en caso de guerra sino también al de terrorismo, lo cierto es que este artículo nunca se legisló y por lo tanto nunca se ha condenado a nadie a muerte por terrorismo, sin embargo no deja de ser posible pues la constitución lo permite. Ahora, para mi resulta una incongruencia que ambas constituciones tienen los siguientes artículos:

Artículo 1.- La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.
Artículo 2.- Toda persona tiene derecho:
1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece.

¿No les parece que ese derecho rige también para un reo, por más horrendo delito que haya cometido? Me parece que como creyentes en un evangelio trascendente en el tiempo y que es supra-cultural, debemos plantearnos la postura que debemos tener frente a un tema como este en el amplio y complicado contexto de nuestro país.

Finalmente para redondear ideas y yo creo que aquí tenemos un par de cosas para debatir ampliamente esta noche, me gustaría colocar parte de las conclusiones que coloca el autor del primer escrito que coloqué mas arriba, las encuentro tan buenas que quiero reproducirlas totalmente.

“Dicho eso, a manera de conclusión, debemos añadir que el gran problema de nuestro tiempo no es la pena de muerte jurídica, aunque hay “grandes países” como Estados Unidos y China que la practican como macabra “generosidad”. El tema y vergüenza de nuestro tiempo es la pena de muerte callada que el sistema capitalista impone sobre una gran parte de la humanidad: casi un tercio de los hombres y mujeres de la tierra viven bajo la amenaza de la pena de muerte por razones económicas y sociales, que provienen del orden económico, sacralizado por algunos. Los “buenos” estados del mundo, con el sistema político global, no tienen que condenar a muerte a nadie, de un modo exterior: no emplean cámaras de gas, ni tiros en la nuca, ni sillas eléctricas… Hacen algo más “limpio”: dejan morir a la gente, de hambre y miseria, mientras otros despilfarran, comen y gastan sin control alguno aquello que a otros les salvaría de la muerte.Un filósofo nada sospechoso de “piedad cristiana” afirma que nuestro gran barco trasatlántico capitalista “atraviesa de parte a parte un mar de ahogados, con trágicas turbulencias en los costados de la nave y, a bordo, angustiosas conferencias sobre el arte de lo posible” (P. SLOTERDIJK, En el mismo barco, Siruela, Madrid 2000, 21). Sobrevivimos en nuestro trasatlántico, en medio del gran diluvio de un mundo amenazado de muerte, dejando que mueran en el mar (¡ellos tienen la culpa!) millones y millones de personas. Este descubrimiento nos hace ver con otros ojos (¡casi con ojos de piedad!) los casos de pena de muerte en Israel y, sobre todo, nos invita a plantear de un modo distinto los temas y retos de la vida, en línea de solidaridad, abriendo el barco de la vida para todos. Para ello necesitamos una nueva sabiduría, un evangelio radical, fundado en Jesús, el condenado a muerte. Precisamente en Jesús, condenado a muerte, descubrimos los cristianos el poder de la gracia de Dios que perdona y nos capacita para compartir caminos de vida entre todos los hombres. El tema sigue abierto, la reflexión bíblica nos invita a plantearlo con radicalidad, dentro de un mundo en el que condenamos a muerte a muchas formas de vida, poniendo en riesgo la misma estabilidad y vida del planeta”

¿Qué estamos haciendo frente a esta "pena de muerte"? creo que esa sería la pregunta desafiante

Colapso

Enlace para el tema del jueves 01-Feb-2007

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Hola a todos.

Hace unos meses tuve una conversación en mi blog sobre la pena de muerte. Puede ser útil para esta noche. El vínculo es:

http://teonomia.blogspot.com/2006/09/no-nos-importa.html

Saludos,

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