22 abril 2007

Resumen 18 de Abril del 2007: El cristiano y las lisuras

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Nos reunimos el miércoles 18 de Abril en casa de Liz, moderó el tema Daniel Villón y Jorge nos entregó un devocional.
El universo cristiano peruano tiene varios temas tabúes, que no se tocan, que están dentro de la categoría "negativos" o "no dignos de un Hijo de Dios". Uno de estos es el tema de las lisuras o malas palabras. Me hago cristiano, quiero cambiar, y adapto las reglas de la fe: No 1, no 2, no 3; una de estas reglas son las palabras. Y se convierten en determinantes a la hora de ver la calidad del cristiano. Inclusive son parte de la ética evangélica. Para nosotros, sin embargo, es un tema absolutamente secundario y tribial, pero reconocemos que suele ser generador de tensión en muchísimos cristianos aquí en nuestro país, causa de tristeza y sensación de lucha espiritual.
¿Que es una lisura? Según el diccionario, es una palabra agresiva, grotesca, mal dicha. Se entiende como algo cultural. Las lisuras peruanas, por ejemplo, en España se dicen desde el pulpito o en las reuniones formales de ejecutivos. Hay lisuras mexicanas que para nosotros no son un problema. También podemos discriminar por género: incluso dentro de ambientes no cristianos, oir en Lima a una mujer hablar lisuras puede parecer chocante, pero de un hombre es más normal esperar que las diga. Dentro de las palabras "vedadas" pueden entrar, inclusive, las jergas.
En nuestra sociedad existe un lenguaje culto (profesores, discursos, noticieros, periódicos, entrevistas) y un lenguaje comun, del día a día. Aquí las lisuras suelen tener su hogar, su espacio. Una pregunta directa es: ¿Porque una señal de ser buen cristiano es adoptar el lenguaje culto y eliminar el lenguaje coloquial???
Vamos a la Biblia. El pasaje clásico para decir que nunca debemos hablar lisuras es Efesios 4:29, ese que dice lo de las "palabras corrompidas". Si profundizamos un poco más en el signficado de lo que Pablo quería expresar, vemos que en realidad el texto tiene que ver más con una "conversacion corrompida", que con palabras especificas. No valida el hecho que hay palabras sucias (la Biblia tiene unas 200 "palabras incorrectas"), sino que hay temática impura. Puedo entonces no decir jamás ninguna lisura pero insultar a alguien, atacarlo, llenarlo de lágrimas por mi falta de misericordia. Puedo agarrar un versículo bíblico para justificar una actitud o un pecado, o para corregir a los que según yo se han equivocado pero sin nada de amor en mi alma, de amor por el otro. Puedo no decir nada, llenarme de silencio y hacerme el loco ante una injusticia. Todas las anteriores, en donde nunca se dijo una lisura, se convierten en "conversaciones corrompidas". Es curiosos cómo nuestro tradicionalismo ha hecho que colemos el mosquito y traguemos el camello: nunca decimos lisuras y las condenamos, pero nuestro lenguaje hostil e intolerante puede pasar desapercibido.
¿Qué es lo importante, entonces? Lo apropiado, la intención, el corazón de quien habla. Puedo no decirlas, basado en Col. 3:8-10; Mt. 12:34-36 o Sal. 19:14, porque tengo la convicción y porque amo a otros que pueden sentirse herido. ¡Y eso está bien! Puedo decirlas, y "hacerme al grupo", como Pablo se hizo "a los griegos un griego, y a los judíos un judío", ¡Y no hay problema! Es una decision personal y, sea la que sea, debo respetar al que toma su decision, con tolerancia y amor en Cristo. Amamos al cristiano que las dice, y amamos al cristiano que no las dice, cada cual con sus propias convicciones al respecto. Amamos al que decide discriminar su lenguaje, diciendolas con moderación y según la situación, amamos al que elige no decirlas jamás. La idea es siempre un cristiano libre, diferente, bíblico, celoso de la verdad y de las enseñanzas de Cristo. En este espíritu, nosotros tenemos la opcion de hablarlas o no hablarlas.
Avanzamos. El evangelio es contracultura porque vemos a Cristo atacar el sistema establecido, diciéndole la verdad con palabras realmente duras. Los cristianos, entonces, debemos hacer contracultura en el mundo, en ocasiones, no diciendo malas palabras. Al mismo tiempo, el Evangelio es cultura porque Cristo se encarnó, vivió con nosotros, respiró nuestro aire, comió nuestra comida, habló nuestro idioma. Por eso, no debemos crear una jerigonza "artificial" sino que debemos ser parte de nuestra sociedad, hablando lo que ella entiende. Por ello, podrían caber las lisuras en nuestro hablar. A la vez, podemos ser contracultura en la misma iglesia, que tiene una especie de tabú-trauma con las malas palabras -dándoles poder por ellas mismas y satanizándolas-. Aquí puedo decir lisuras para expresar que ellas no son el problema, sino nuestro corazón. ¿Cómo ayudar a la iglesia con este trauma que tiene la iglesia??????
Somos a la vez, cultura y contracultura. En la iglesia y fuera de ella.
¿Cómo concluimos?
1. Las palabras en sí no son malas .
2. Para algunos, no esta mal decir lisuras. Otros en cambio, piensan que deberían eliminarse de nuestro léxico. Tenemos, entonces, opiniones divididas.
3. Dado lo anterior, queda dentro de una decision personal, libre, soberana y responsable, incorporarlas en nuestro lenguaje cotidiano. La aplicación de esto la vimos en el grupo: algunos de nosotros la decimos con algo de frecuencia, algunos de vez en cuando, y algunos nunca las decimos.
Al final conversamos sobre qué hacer en el caso de los hijos. ¿Les permitimos? En general, la idea fue que no hasta que tengan una edad en la que ellos puedan por si mismos decidir, por un tema de respeto a sus padres y a los demás, y porque el discernimiento es algo que se aprende de a pocos.

16 abril 2007

Resumen reunión 11 de Abril del 2007

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El miércoles 11 de Abril conversamos, bajo la moderación de Jorge, sobre los cristianos y la adoración.
Santa Cena
Daniel Villón nos dirigió en la Santa Cena que tuvimos el miércoles pasado. No lo hizo de la manera tradicional sino que nos motivó a recordar el sacrificio de Cristo no con actitud de tristeza, como si hubiera quedado muerto en la tumba para siempre, sino con alegría y gozo porque resucitó y está a la diestra de Dios, rompiendo el protocolo al pulverizar los rostros adustos y las proclamas severas con tufillo a homilía con un agape feliz de pan y vino que conmemora la victoria tras la muerte del Salvador y Rey de Reyes.
El cristiano y la adoración
Los links previos enviados por él hablaban sobre la adoración tradicional, típica en nuestras iglesias, hijas de una hermenéutica específica, el concepto al que estamos acostumbrados.

La pregunta inicial es: ¿Quiénes somos nosotros? ¿Carne, un número de DNI? ¿Cristianos con un número de diezmo? Como cristianos, sabemos que somos algo fundamental: Creación de Dios, "hechura suya creado para buenas obras", una obra personal, como un poema inspirado, y con una misión; Entes materiales y espirituales, rodeados de un mundo invisible que suele ser dejado de lado debido a la cotidianeidad.

¿Dónde entra la adoración? En mi conciencia de ser poema de Dios, de ser parte de su misión y al hecho que Dios nos llama a caminar con él. Dios nos habla siempre, su presencia es permanente ("yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo"), pero nosotros no lo tomamos en cuenta, no escuchamos. Dios habla a través de la creación completa: el campo, el atardecer, todo y, por ello, debemos aprender a contemplar nuestro alrededor. La pregunta es: ¿Cuánto contemplamos la maravillosa creación de Dios? ¿Nos conmueve un atardecer? ¿Una luna llena? ¿Nos emociona una vista nocturna de las estrellas, o el canto mañanero de las aves en el jardín de la casa o el parque de enfrente? Si no, ¿por qué hemos ignorado esos elementos de comunicación de Dios?

Somos hechura de Dios, él es espíritu, nos habla permanentemente y este mensaje debe llenarnos de su presencia, de su existencia y su poder. Aquí nace la adoración. Dios habla, yo escucho y contemplo, yo adoro. No en la musica, en los instrumentos musicales, eso es secundario y derivado. El ser concientes de que está aquí y ahora debe tener una reacción en nosotros: el reconocer que es más poderoso, que nos ama, que se comunica con nosotros. ¡Y por eso, le adoro! Por ello, algo debemos hacer: acercarnos. él está pendiente, "preparando el desayuno para nosotros". Él, infinito, requiere algo de nosotros, finitos; él, finito, nos ofrece intimidad, cercanía, amor.

10 abril 2007

En espíritu y en verdad

2 comentarios

El tema de esta semana se titula "Los cristianos y la adoración".
Es evidente que en todas nuestras iglesias hemos adorado, en muchos casos hemos cerrado los ojos, en otros casos hemos levantado las manos y en otros hasta hemos danzado.
Pero ¿eso es todo? ¿Qué hay más allá de lo evidente?

Esta semana espero podamos contestar estas preguntas que he recogido de mis charlas con varios grupos de jóvenes...
¿Qué es la adoración?
¿Se trata de tener buena música y cantar?
¿Se trata de contar con un ministerio de adoración para poder tener adoración?
¿Qué implicancias tiene la adoración?
¿A quién beneficia adorar?¿Para qué se adora?
¿Es lo mismo adoración que alabanza?
¿Qué se comunica y quién lo hace en un acto de adoración?
¿Puedo adorar en cada acto de mi vida?
¿Hay alguna diferencia entre adorar yo solo y hacerlo en conjunto?

Algunos links para empezar:

http://www.predicar.org/adora1.html
http://www.adorador.com/estudios/la_adoracion_en_el_espiritu_santo.htm
http://www.predicar.org/adora4.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Adoración

Les dejo con una canción del dueto Ada y Renato de título "Estoy aquí".

(Nota personal: Es un privilegio poder escribir en este blog, espero seguir contribuyendo a esta comunidad de jóvenes de fe)



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